lunes, 18 de abril de 2016

No es Santos; son las farc

"Los malvados son como las moscas; recorren el cuerpo de los hombres y solo se detienen en sus llagas".
Jean de La Bruyere

En el 2010, 80%
En el 2011, 67%
En el 2012, 58%
En el 2013, 57%
En el 2014, 56%
En el 2015, 32%
En Febrero de 2016, 27%
En Abril de 2016, 10%

No es el indice de inflación, tampoco es el índice de desempleo, menos aún, la tasa de mortalidad del país.
Es la imagen positiva que ha tenido el presidente Juan Manuel Santos desde el inicio de su primer mandato hasta hoy. Una estrepitosa caída que refleja el malestar de un pueblo que no le aprueba su gestión, que no reconoce en él, un líder; que desaprueba y desconfía del proceso de paz; pero que para fortuna del gobernante es un pueblo lleno de borregos que callados van al matadero.

Las continuas noticias que salen al ver este gobierno lo único que logran es mostrar lo mal administrado que va el país; la corrupción que camina, perdón galopa, rampante; la impunidad que se avecina y el miedo que impera en industriales nacionales y extranjeros.

Santos tuvo una gran oportunidad (que ningún otro presidente tuvo antes ni tendrá después); la oportunidad de pasar a la historia como el presidente que hubiese logrado la rendición de las farc, del eln y los demás reductos violentos que se encontraban mermados, asustados y acorralados al inicio de su gobierno. Pero el presidente desaprovechó esa papaya que estaba partida. Decidió abandonar las ideas que promulgó durante su campaña; traicionar al pueblo que lo eligió y a aquellos que lo llevaron a la presidencia. Cambio las alianzas existentes entre Colombia y Estados Unidos y potencias europeas para armar un cubil de zarigüeyas y ratas con los dictadores y presidentes de mas mala fama de una América Latina que se veía contaminada por un regimen comunistoide falaz patrocinado por los Castro de Cuba y Chavez en Venezuela. El títere de los Castro que era persona non grata para los gringos se convirtió en el "nuevo mejor amigo" de Santos y esa pestilente amistad fue el principio de una serie de palos de ciego que daría el presidente para llevar al país al abismo que se encuentra hoy y al deterioro de una imagen presidencial que amenaza seriamente a tener favorabilidad de tan solo un dígito.

El que otrora fuese considerado como el jugador de póquer; estratega, calculador y ganador; decidió jugar todos sus restos por una sola partida.Tenía varias opciones. Podía guardar su riqueza en varias canastas para prever que si perdía en una podría ganar en otra; pero no; Santos se obnubiló, se apasionó, la fama de un nobel de paz, lo sedujo, y se dejó llevar por una jugada que desde el principio se sabía que podía perder. Y la perdió. La perdió porque buscó como compañeros de juego a delincuentes. Delincuentes internacionales de cuello blanco (Chavez, Correa, Evo, Ortega, y demás presidentes que se arrodillaban ante el castrochavismo);  personajes maléficos del entorno político colombiano (Roy Barreras, Piedad Cordoba, Armando Benedetti, el fiscal Montealegre, etc) y delincuentes que lucen en sus camuflados muertes, secuestros, abominación y destrucción como marquez, catatumbo y demas secuaces de timochenko). Santos al escoger como "partners" a la guerrilla de las farc destrozó su presente y futuro político. Santos  le creyó a unos delincuentes que podía sentarse a hablar de paz con ellos. A hablar de paz con unos fascinerosos que tuvieron en campos de concentracion a centenares de policías y militares; fascinerosos que hacían tomas guerrilleras a sangre y fuego; que destruyeron, secuestraron y asesinaron. esos tipos son "por los que apuesta Santos"; por los que puso sus restos y perderá la jugada. Porque lo que los terroristas hacían antes; no lo dejarán de hacer. Los cinco puntos de la famosa agenda de la paz se quedarán estancados por uno solo en que las farc no cederán; la dejación de armas.  Santos, negocia con mentirosos y por ende, el termina mintiéndole al país para tratar de salvar un niño que ha nacido muerto. Ahora, las farc tratan de hacerle ver al mundo que no reclutan menores,  que no narcotrafican y que no tienen plata (33 billones de pesos, en Ecuador, Venezuela y otros países); las farc tratan de tapar sus mentiras y el presidente no tiene otra opción que seguirlas encubriendo.

El rechazo a Santos es real. No hay confianza en él. El gesto de rechazo que tuvo la hermana de un policía asesinado por las farc; y que dio la vuelta por todas las redes sociales no sirve de nada. Las protestas, cacerolazos, marchas no sirven. Porque aquí el grave problema no es Santos. Santos mal o bien terminará su periodo presidencial en dos años y unos meses. Y Santos y su familia se irán del país y quedaremos nosotros con el problema. Esos rechazos, esas protestas deben consolidarse en acciones civiles ( y ojalá fueran militares) que le quiten todo el poderío que Santos le quiere dejar a las farc. Santos se va; pero las farc se van a quedar dueñas del país. Las farc, con las figuras políticas que queden (llámense como se quieran llamar: petro, timochenko, piedad, iván márquez, etc.) volverán este país una caldera infernal y anárquica como lo es Venezuela.



En conclusión, no hay que sacar los platillos y tambores porque la imagen de Santos esté en un 10% eso no sirve para nada. Hay que, primero rogarle a Dios que no nos suelte (estoy convencido que solo la oración nos sacará de esta encrucijada); segundo, organizarnos para ser tan contundentes como los brasileños con Dilma Roussef; el pueblo puede tumbar a un presidente y tercero, encontrar (aún no se ve nadie en la superficie) un militar que se envalentone y que guíe a sus hombres a la dignidad, el honor y la recuperación de las instituciones.

Si nos contentamos con solo saber que la imagen positiva del presidente esta´en un 10%, que le rechazaron un beso, que nadie lo quiere... pero no hacemos nada más... Santos, su gobierno y todos los colombianos habremos perdido la jugada.. y las farc se habrán quedado con todo lo que se apostaba en la mesa.

A quien hay que vencer no es a Santos, es a las farc. ¡No me crean tan aguacate!