sábado, 18 de octubre de 2014

RATOLANDIA

"Sí no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella."
John Baez


Recuerdo en mi niñez cuando solo habían tres formas de divertirse: ir al parque a jugar con los amigos de la cuadra, ver televisión (se veía Plaza Sésamo o las caricaturas de Disney; no se veía el Capo o cosas por el estilo) ó se leían comics. Mi padre semanalmente nos traía a mis hermanos y a mi... los comics de las aventuras de Patolandia. Creo que los que son contemporáneos recordarán personajes como Tio Rico; Donald; Hugo, Paco y Luis; Daisy; Mickey; Tribilín y hasta personajes poco recomendables como Pete el Malo y los tres Chicos Malos... en fin...buenos tiempos.  El evocar esta época tiene como fin recordar la urbe que era Patolandia.

Hoy vivimos en un país que dejó de ser Patria Boba. Aunque la mayoría de los colombianos sigan apáticos y conformes con todo lo que hace y deshace este inmoral gobierno con nosotros.

Personajes como santos y sus ministros, timochenko y toda su corte de guerrilleros terroristas asesinos, petro, roy barreras, iván cepeda (que carga en su solapa una cruz invertida), bennedetti, el fiscal montealegre, la ex fiscal vivianne morales, ernesto samper, gaviria padre e hijo, los galán (que no son ni el peor remedo de quien fue su padre), piedad cordoba, la marimacho claudia lópez, el borrachín luis garzón.... y muchos más que se escapan de este listado, y que intencionalmente he escrito sus nombres en minúscula porque no generan para mi el menor de los respetos. Todos ellos y los que usted, amigo lector, tiene en su mente son los dignos personajes de la patria en que ellos convirtieron nuestra Colombia amada... ellos hacen parte de Ratolandia.

Ratolandia, debe llamarse el sitio donde se congregan todas las ratas.  Y las ratas son los animales que más repulsión traen. Son una plaga. Se encuentran en todo sitio y son fuente de muchas enfermedades, desaseo y muerte. Lo peor es que vivimos con ellos... y mucho  más peor es que nos gobiernan.

Ante las ratas (incluso contra los ratoncitos más pequeños) se toman medidas extremas. Ante su primera aparición se busca exterminarlas con raticidas, trampas, etc. Sin embargo, hay gente que los tiene de mascotas; pero esas mascotas o son ratoncitos blancos, hamsters o algo por el estilo. No son las ratas de alcantarila que traen tanto mal. A las ratas hay que acabarlas. Son definitivamente molestas y perjudiciales para una casa.



Estas ratas que nombré al principio (y se que ustedes me nombrarán algunas más) viven felices y tranquilas porque el pueblo donde viven, es un pueblo tranquilo. Sus habitantes son indiferentes; no importa que la rata esté en la casa del vecino, juran (ingenuamente) que las ratas nunca los atacarán. Viven en un colchón de comodidad y conformismo, que poco les importa reaccionar. Es mejor quedarse callados y rogar que las ratas no lleguen a casa.

Somos 48 millones de colombianos. Y las ratas, entre políticos, guerrilleros y delincuencia común, no llegan al millón. Pero las ratas nos dominaron.

El abuso de poder de santos enviando a timochenko a La Habana y la justificación que el mismo santos da y la respaldan muchos de los que nombré. Solo nos hace vislumbrar que hemos llegado a  una instancia donde el poder de la corrupción, la guerrilla asesina, y el desmadre social y moral alcanzó su máximo punto.

Las voces del expresidente y hoy senador, Álvaro Uribe, del Procurador, Alejandro Ordoñez; son silenciadas y censuradas. Hombre, los medios de comunicación (nidos de ratas con el poder de la pluma y los micrófonos) defienden a las ratas y atacan socarrona y burlescamente a aquellos patriotas que intentan rescatar un poco de decencia y dignidad para Colombia.

La ida del asesino de timochenko a Cuba no es tan deportiva como muchos lo intentan ver. Y la justificación de santos, diciendo que él dio el permiso es muchísimo más grave.

Ayer, el Centro Democrático hizo la denuncia de todas las amenazas que se ciernen sobre los colombianos de bien que somos muchísimos. Expropiación, capitulaciones, desprestigio y desmonte de las fuerzas militares. Pero nadie profundizó en la noticia. Los medios viven hipnotizados por la mermelada y sus beneficios.

Y conozco por redes sociales, muchos patriotas que quieren salir a marchar,a defender a Colombia, a protestar... pero terminan siendo el hazmerreir de muchos que los ven como el grupito de inconformes desocupados que salen en contra del presidente a cada rato. No señor, ellos son patriotas de verdad. Patriotas que lloran y les duele cada policía  o militar mutilado o asesinado. Las marchas no funcionarán mas porque el conformismo de los idiotas útiles permite que las ratas se afiancen y vivan despreocupadas.

No estamos caminando sobre la cuerda floja; estamos caminando sobre el filo del cuchillo. Y tarde o temprano ( yo lo veo muy próximo) nos caeremos. Estamos gobernados por un tipo que llega a su segunda presidencia con altos signos de inmoralidad y corrupción. Un tipo que ataca a los vecinos buenos (el nombrar a Panamá como paraíso fiscal es una gran estupidez de santos) y se complace con los vecinos malos (alegrarse porque Venezuela vuelva al Consejo de Seguridad de la ONU...VAYA DESCALABRO). 

Al país lo feriaron en La Habana. Los alcances de esos acuerdos son inimaginables. Así salga, el exvicepresidente De La Calle a desmentir todo. Es que es lógico que salga a justificar la serie de mentiras y movimientos oscuros que se están haciendo. El recibe órdenes de santos, santos recibe ordenes de la guerrilla y la guerrilla obedece a los castro de Cuba.

Ya quedamos informados... las ratas van ganando la batalla... se que Dios no nos desamparará y alguien aparecerá con los suficientes huevos para no asustarse  y tener la suficiente credibilidad para convocar y despertar del aletargamiento a tanto colombiano que vive tranquilo y despreocupado.

El derramamiento de sangre, el abuso de poder, la dictadura en todo su auge es lo que trae a manos llenas la famosa paz de santos.

La frase de Baez es cierta; los que no están peleando contra la corrupción y la podredumbre es porque ya hacen parte de ella. Hemos pasado de evocar la dulce y alegre Patolandia a vivir dominados por las ratas de Ratolandia.

¡No me crean tan aguacate!