miércoles, 6 de mayo de 2015

Santos nos ha dicho la verdad.

"Nadie se hizo perverso súbitamente". 
Juvenal.

No es que apoye al presidente Juan Manuel Santos. No puedo apoyar la maldad ni la infamia. Pero hoy, cuando pensaba volver a escribir en el blog en dos o tres días; me asaltó esta frase, que fue la que me impulsó a escribir hoy:

"La paz se hace entre los que están peleando, entre enemigos, no entre amigos".

¿La recuerdan? 

Esta frase la dijo el presidente en Septiembre de 2012. Aquí les dejo el link para que vean el artículo de Semana donde aparecen estas palabras:La paz se hace entre enemigos. Lo que sucede es que yo no la había entendido. Santos no nos ha mentido; porque Santos no va a hacer la paz con las farc. Estarán feriándose el país en Cuba. Pero la paz no la van a hacer porque la frase de él, lo resume todo: La paz se hace entre los que están peleando... y Santos no está peleando con las farc. La paz se hace entre enemigos . La paz no se hace entre amigos. Eso lo dijo hace tres años... y hasta ahora la entiendo. Bueno, mejor aún, hasta ahora, el descaro y desfachatez del presidente me permiten vislumbrar lo que está pasando.



Veamos estos gestos que no son propios de enemigos:
  • En un cese unilateral de las farc. Los terroristas asesinan (hoy se cumplen 22 días) a once militares. El gesto fuerte, agresivo y estruendoso hacia los enemigos por parte de Santos es volver a autorizar los bombardeos a la guerrilla. Yo creo que los están bombardeando con sparkies o con frunas porque aquí no ha pasado nada.
  • Las farc avisan con bombos y platillos que van a dejar de reclutar menores de 17 años. Esta semana se destapó la realidad de que seguían reclutando niños. La respuesta al enemigo por parte de Santos es silencio absoluto.
  • Desde que yo tengo uso de razón hace más de 40 años; siempre he escuchado las consecuencias graves que tiene la fumigación con glifosato. Terrible, pero hay que hacerla. Pero Santos en un hecho agresivo y sin precedentes para que el enemigo se sienta atacado; manda a otro de sus maniquíes; primero fue el muñeco de ventrilocuo Pinzón cuando lo chiflaron para que calmara a la gente; ahora manda a Minsalud para decir que van a suspender la fumigación con glifosato; precisamente por el corredor donde saca la droga las farc. Tremendo golpe a los enemigos; deben estar chillando.
Seguramente tendremos muchos casos más; pero estas tres escaramuzas ante los enemigos contrastan  con la forma en que atiende a campesinos, transportadores y ahora profesores. "Si hay paro, no hay diálogo". Santos con el colombiano honrado no dialoga; con sus amigos de las farc dialoga en las playas de Varadero.

Todo esto saca una conclusión muy apabullante. En la famosa mesa de Cuba que ya lleva 36 ciclos hablando y hablando. No están sentados dos bandos enemigos. No es una mesa de paz. En esa mesa, están sentados una parranda de compadres mamando ron, paseando, bronceándose, repartiéndose el país y diseñando como diablos van a hacer para que las farc lleguen al poder. Los mismos terroristas lo han dicho varias veces; ellos no quieren la paz, ellos quieren el poder. Ellos no van a entregar las armas.

Santos y las farc son tan amigos que quienes van a hacer el desminado son nuestros soldados; no los terroristas que pusieron las minas. A Santos, su famosa bancada de Unidad Nacional está viendo como logra con ayuda del Fiscal Montealegre crear una figura para que todo lo que se decida en La Habana, no tenga que ser validado por el pueblo.

Y este panorama tan atroz tiene tres tipos de colombianos como espectadores:

Un grupo que nos llaman guerreristas, enemigos de la paz, fascistas, gatos, etc., que tratamos, por muchos medios, principalmente las redes sociales, que la gente reaccione y que vean que la realidad de Venezuela, la barbarie, la corrupción, la muerte y la tiranía; la tenemos a la vuelta de la esquina.

Otro grupo, opuesto al anterior, que aún cree en las patrañas de este tipo. Que ilusamente creen en las farc. Que creen que vamos a tener paz. A ellos les digo; pueda que la guerrilla entregue las armas, pero paz NO habrá. Porque los colombianos de bien que van a ser expropiados de sus fincas; o a quienes les quiten sus hijos para reclutarlos en el régimen, o aquellos que nos duela la patria no vamos a dejar que delincuentes como timochenko, granda, etc nos gobiernen... ya tenemos la experiencia con la "Bogotá humana" del alcalde Aureliano.

El tercer grupo, compuesto por la gran mayoría de los colombianos, conforma el grupo de los que ven sin hacer; de los que se escandalizan, pero callan; de los que protestan, pero con la almohada. De los que por miedo, por apatía, por indiferencia les importa un pepino el país que les van a dejar a sus hijos.

Yo seguiré siendo guerrerista, enemigo de la paz, deseando todos los días que ese "proceso" se derrumbe y que la solución armada sea la única alternativa para acabar con los terroristas. Con ellos no se puede negociar.

Vendrán distractores por todas partes. Ya la CSJ citó al Dr. Uribe y el fue y les canto en 76 puntos todas sus verdades. La comandante Teodora (piedad cordoba) ya está diciendo que el país se esta reparamilitarizando. Falta esperar la babosada de Bennedetti o de Roy. Pero que buscarán distraer mientras se siguen firmando acuerdos en Cuba, lo seguirán haciendo.

Llegará el día, en que muchos dirán: "y todo ésto que veíamos venir y no hicimos nada; ¿cómo así que llegó tan rápido? ¿y, ahora que haremos?". Y tendrán que...  será mentarnos la madre a aquellos que con tanto tiempo les advertimos y nunca nos pusieron cuidado.

La maldad de Santos que nos está llevando como corderos al matadero; no es algo de hoy, ni de hace cuatro años o de ocho... Es de hace mucho tiempo, así como dice Juvenal en la frase que abre el artículo de hoy: "Nadie se hace perverso, súbitamente". Algunos alcanzamos a pensar en el inicio de esta debacle que a Santos lo estaban engañando... y no fue así; el que estaba engañando era el jugador de póquer. No está en una mesa de paz con los enemigos; está en una mesa de compadres viendo que tajada (aparte de su Nobel) le tocará a él.

Dizque hablando con los enemigos... ¡No me crean tan aguacate!