jueves, 17 de marzo de 2016

RENDICIÓN

Se puede abandonar a una patria dichosa y triunfante. Pero, amenazada, destrozada y oprimida no se le deja nunca; se le salva o se muere por ella.
Robespierre.


Usted amigo lector, el primer título que recibió en su vida fue su nacionalidad. No importa que nos cataloguen como país tercer mundista; como país de narcos, como país de guerrilleros, de futbolistas o de reinas... Usted antes de tener un tinte político, antes de ser fanático de un equipo de fútbol, antes de tener un estudio o profesión... el primer adjetivo que tuvo fue: COLOMBIANO.

Y hoy Colombia, nuestra patria querida como la llamaba Lucho Bermudez, se balancea entre dos generaciones: una generación joven que ansía un país en paz; una generación que aunque vive en violencia no conoció los vejámenes, asesinatos, emboscadas y demás acciones ruines, cobardes y miserables de la guerrilla de las farc. Una generación que ante la promesa de un cese bilateral del fuego sueña con un país libre donde se pueda deambular con la tranquilidad de no ser atacado por los terroristas. Otra generación, cincuentones como yo, que vimos las masacres de estos tipos día tras día, que conocimos la sevicia y maldad de estos tipos. Que deseamos la paz más que el primer grupo pero que se nos hace inconcebible llegar a ella haciendo una apología del delito y abrazando y felicitando a los asesinos.

Colombia se balancea también entre dos corrientes: los pacifistas, los que consideran que todos merecen una oportunidad para cambiar y lograr una paz anhelada; y los guerreristas, como yo, que sabemos que la palabra de los delincuentes no es palabra en que se pueda confiar; los que consideramos que a la guerrilla solo se acaba a plomo; como estuvo a punto de ser eliminada antes de que nuestro perverso presidente la resucitara.

El terrorista iván márquez sale a la luz pública a decir que lo único que falta es oficializar un cese bilateral del fuego que ya es efectivo porque ya no hay ataques de la guerrilla y porque los hostigamientos de los militares hacia ellos han disminuido.

Santos (y aquí hablo del Presidente y de su nefasto hermano) no negocia un cese bilateral; Santos se rindió ante los criminales; degradó física, material y moralmente a nuestros héroes militares; los maniató con sentencias ejecutivas que garantizaban el libre recorrido de los guerrilleros y limitaban enormemente el deber sagrado que tienen nuestros héroes de defender la patria.

La guerrilla sigue armada y sigue atacando. Solo los ilusos se comen el cuento que los ataques que hay ahora son todos del eln; la gran mayoría de los colombianos sabemos que son las farc; pero como están en mesa de diálogo y hay que valorar sus gestos de buena voluntad, ningún medio de comunicación se atreve a contradecir las versiones oficiales del gobierno y libran a estos criminales de cualquier asomo de culpa.

El soldado Ramirez (debe haber un soldado Ramírez en el ejercito) es uno de los tantos soldados que deben estar a esta hora en medio de la maraña y de la selva, arriesgando su vida, con hambre, con frió, extrañando a su familia, haciendo guardia y pensando "para que diablos me voy a hacer matar"; si llega a pasar algo y hay un ataque de la guerrilla, yo seré culpable de atentar contra un proceso de paz. Proceso de paz diabólico que le da alas a los terroristas y hunde las instituciones.

Además de los beneficios prometidos a los terroristas, se les suman propuestas como darles escalafón militar a estos sinvergüenzas; perdonarles todos los crímenes realizados, asignarles curules a dedo en el congreso... propuestas que aterran a los ciudadanos de bien y que tienen gran posibilidad de hacerse efectivas.

Las fuerzas militares del país se rindieron, no por iniciativa de sus generales y mucho menos de sus soldados; se rindieron por el amangualamiento de su comandante supremo, el presidente, con el grupo narcoterrorista. Se da una orden y se debe cumplir, y, punto. Y oficial que se revele o que muestre su inconformidad... o es relegado, o difamado hasta encarcelarlo o asesinado (este gobierno mata y come del muerto). Nuestros sargentos, tenientes y capitanes de todas nuestras fuerzas pasaron de ser troperos efectivos a pilotos y escoltas de los delincuentes.

No se percibe ni a corto ni a mediano plazo y mucho menos a largo plazo un líder militar que se levante y lleve a sus tropas a acabar con este gobierno corrupto, terrorista y asesino. Desgraciadamente no lo hay. Los que hablan los encarcelan o los matan. Los que no hablan, no lo hacen porque es mala educación hablar con la boca llena; ellos la tienen llena de mermelada.

Conclusión... si no hay militar que salga a parar esta chambonada... nos toca, entonces, a nosotros. Yo no creo que haya más de 70.000 guerrilleros; pero asumiendo que los haya... y que por parte del gobierno de Santos haya 10.000 funcionarios que se confabulen para favorecer a los guerrilleros. No son mas de 100.000... y, ¿vamos a dejar que ellos decidan por 48 millones de colombianos? En un periodo no mayor a diez años, no sabremos nada de ellos...porque estarán en todos los paraísos fiscales que tienen con sus cuentas.

Brasil, Venezuela, Argentina, Ecuador han salido a protestar; han salido a las calles para defender su país después de haber sido invadidos por el cáncer del comunismo. Ellos permitieron que entraran los delincuentes porque creían que las cosas no iban a ser tan malas. Economías de países tan prósperos se fueron a pique. Ya no hay calidad de vida y de dignidad en sus habitantes. 

¿Vamos a ser tan torpes, conformistas. ilusos y hasta miedosos? ¿Nos vamos a dejar quitar la patria que se les heredará a las otras generaciones? Lo que pasó en el municipio de Conejo en la Guajira, donde se vieron terroristas armados y ni un solo militar se volverá pan diario. Santos traicionó a Uribe, traicionó a unos electores y está traicionando a las fuerzas militares y a una patria que merece honor y gloria.

Un cese bilateral con guerrilleros entrando armados por donde quieran y soldados totalmente quietos; no es cese bilateral...es una rendición. Las farc han afirmado que no entregarán las armas;...nuestros militares ya los desarmó este peligroso comandante jefe llamado Santos.



Usted debe salir a marchar este dos de abril. Su responsabilidad no la puede delegar en otros. A Usted ya es hora de que le duela este país; a Usted le van a protestar sus hijos, sobrinos y nietos y le preguntarán: ¿Por qué no hiciste nada?

Robespierre es claro y directo: "A una patria amenazada, destrozada y oprimida no se le deja nunca; se le salva o se muere por ella".

Quedarse el 02 de abril esperando que otros protesten por Usted, lo convierte a Usted en traidor, cómplice y cobarde... ¡No me crean tan aguacate!