martes, 4 de agosto de 2015

El 7 de agosto hay que marchar CONTRA LOS ASESINOS.

"La cobardía es la madre de la crueldad".
Michel de Montaigne

El 22 de Junio, la guerrilla hizo aterrizar un helicóptero del ejercito sobre un campo minado. 4 militares asesinados.
El 31 de julio, un "accidente" por mal tiempo hizo que un avión con 11 miembros de la FAC cayera a tierra y murieran todos ellos.
Hoy, 04 de agosto, un helicóptero de la policía cae a tierra y 16 miembros de la institución pierden la vida y  dos quedan gravemente heridos.

Por tratar de tapar lo que es tan evidente. El presidente sigue mintiendo. Es un secreto a gritos. Un gran amigo me decía que no me aventurara a decir las cosas hasta que fuesen confirmadas. Acá, por parte del gobierno o de los asesinos de las farc NUNCA se dirá que estas 31 muertes (en tres ataques) fueron realizadas por las farc. No se reconocerán porque al hacerlo volverán añicos la credibilidad de un proceso de paz tramposo, maquillado y denigrante.

No es el mal tiempo. No son fallas en la estrategia militar.  No son accidentes. 


Son ataques terroristas de las farc. 


Ellos son los que están matando, han matado y seguirán matando a nuestros héroes. Santos piensa que nos engaña... ya la gente no come entero. Así no lo asuman; desde esta columna señalo a las farc como asesinos que bajo una cortina de cese unilateral siguen matando a nuestros soldados y policías; y señalo al gobierno, al presidente, a sus ministros y generales como cómplices de estos crímenes. Yo no sirvo para ponerme de poeta o para maquillar la verdad. Cuando la verdad se maquilla deja de ser verdad y se convierte en mentira. No existen las verdades a medias. Hoy por la acción terrorista que se realiza en las montañas colombianas y se planea desde La Habana y la Casa de Nariño son treinta y una las familias que lloran a sus héroes.

Ante tanta desfachatez  y sevicia de las farc; el gobierno no sabe como tapar; el gobierno no sabe como encubrirlos. Ya se está diciendo que fue por características del mal tiempo. Sea como sea, la guerrilla y su comandante en jefe que no está en la selva, ni en La Habana  y que no se llama Timochenko  (el que entendió, entendió) están masacrando a nuestros militares y policías.

La guerrilla quiere amedrentar. Quiere asustar. Quiere manifestar que quienes tienen el control son ellos. El gobierno calla. Si el presidente no hiciera parte de este complot; la mesa de La Habana ya se hubiera levantado y se habrían ordenado bombardeos contra los terroristas. Pero desgraciadamente Santos no está de nuestro bando. Santos no está del lado de los colombianos. Su silencio ante tanta barbarie es un grito que nos dice que no se puede esperar nada de este gobierno en contra de los malandros. Las farc están mostrando que mientras se hacen los diálogos en Cuba, ellos se están armando hasta los dientes.

Por eso, ya nos quedan solo tres días. El 7 de agosto hay que salir a protestar. Santos y la guerrilla cuentan con su silencio, con su apatía, con su cobardía. Quedarse en casa no ayuda a nada. Solo fortalece a los delincuentes. La crisis social, humanitaria y de recursos básicos que viven los venezolanos, la tenemos más cerca de lo que creemos. 

Nos toca reaccionar a nosotros. Los militares no lo hicieron. 

La sangre derramada por nuestros héroes clama al Cielo por esos generales de tres pesos que se olvidaron de la dignidad y honor militar a cambio de un pote de mermelada. Santos se burla de un país, se burla de unas fuerzas militares; su nuevo mindefensa sale a defender lo indefendible; pero aquellos generales que abandonaron a sus hombres cometen un crimen peor que el de aquellos dos bobalicones. Aquellos generales mancillan un uniforme; traicionan a sus hombres y son cómplices de sus muertes.

No perdamos el  horizonte. Aquí los malos son las farc y un gobierno que los defiende encubre y complace. El poder de Santos con el uso y el abuso de la mermelada es enorme; ha alcanzado políticos, militares, periodistas, etc. Es un poder enorme; desde el 7 de agosto tendremos que demostrarle que el poder de un pueblo que rodea  y llora a sus héroes caídos; es mayor que el poder que el tiene.

Defendamos nuestros héroes; salgamos a protestar contra los asesinos; si seguimos siendo cobardes e indiferentes; no nos vayamos a quejar después de tanta crueldad.

¡No me crean tan aguacate!