miércoles, 29 de julio de 2015

El 7 de agosto hay que marchar: CONTRA LA COMPLICIDAD.

"Somos cómplices de nuestra realidad".
Jorge González Moore.


Segundo de diez artículos que buscan dar razones de peso para salir el 7 de agosto a marchar en las diferentes ciudades del país y decirle al presidente y a las farc: ¡BASTA YA!

Ayer tocábamos lo mancillada que está la dignidad de los colombianos y de nuestras fuerzas militares con un proceso de paz que no nos llevará a nada.

Los protagonistas de cualquier mesa de paz deben ser de bandos contrarios; utilizando las palabras del presidente: "uno hace la paz con los enemigos", Y ese concepto tiene una validez muy grande; lo que pasa es que el concepto no es coherente con lo que el colombiano de a pie (un tipo como usted o como yo) logra ver a vuelo de pájaro.



Debemos salir a marchar el 7 de agosto para decir: "BASTA YA CON LA COMPLICIDAD". Hay dos tipos de complicidad en este proceso de paz; uno más grave que el otro; uno que nos exige más acción para derrotarlo y otro que se derrota con sentido común, amor de patria y compromiso social y moral con las generaciones que vienen.

El primer tipo de complicidad se refiere a lo que aducía dos párrafos atrás. En la mesa de La Habana; NO HAY dos rivales sentados. Nos lo quisieron hacer creer; pero los hechos han demostrado que en la misma mesa se sentaron los terroristas asesinos de las farc y un grupo de cretinos que no representan a una sociedad civil que han sido víctimas de los primeros. Ellos no son los cómplices. El cómplice directo es el presidente. Estandaricemos conceptos: Santos no es bobo; Santos no es ingenuo; a Santos no lo están embolatando las farc... El presidente de la República demuestra que su participación en este proceso es complaciente con las farc; dura con nuestros  militares y policías e inciertamente tenebrosa para los colombianos.

Del presidente hemos escuchado frases como: 
  • "hay que creer en la buena fe de las farc".
  • "cuando las farc atenten contra alguien importante, suspenderemos el proceso".
  • "no llamemos a las farc, delincuentes"

Del presidente hemos visto acciones como:
  • Permitir el libre traslado de los cabecillas guerrilleros hacia Cuba; así estuviesen rodeados y a punto de ser capturados como ocurrió con el terrorista Pablo Catatumbo.
  • Ordenar el cese de bombardeos contra campamentos guerrilleros.
  • Detener las fumigaciones con glifosato de los cultivos ilícitos.
  • Atacar a todos los que se opongan a su proceso con términos como enemigos de la paz, tiburones, etc.
Esto muestra una gran complicidad del mandatario de los colombianos con el grupo terrorista. Muchas acciones delincuenciales de las farc han sido más que justificables para levantar esa dichosa mesa. No se levanta por la sencilla razón que es una mesa de amigos, de compadres, paseando en Cuba, chupando ron, repartiéndose el país y burlándose de un país que como borregos los vemos y no hacemos nada. Esta es la primera complicidad. La más grave. La más difícil de disolver. Porque la complicidad del gobierno con los terroristas de las farc llega a los niveles tan altos y descarados, que el Fiscal General no encuentra en los cabecillas guerrilleros ningún tipo de crimen de lesa humanidad. Llega a extremos tales que ante declaraciones tan frenteras y contundentes de las farc diciendo "que no entregarán las armas"; el gobierno responda balbuceante, tímido y miedoso. Si dicen que no van a entregar las armas; pues levanten ya esa mesa y se cierra el circo. ¿Qué otro objetivo diferente al de desarmar a los violentos puede tener una mesa de diálogo? Todo lo demás son arandelas. Entonces... ¿las farc quieren ZRC (Zonas de Reserva Campesina), participación en política y demás privilegios estando armados? Eso no es proceso de paz. Eso es rendición.

La otra forma de complicidad, que depende de nosotros, es guardar silencio. Los colombianos nos volvimos mudos, ciegos y sordos (estilo Shakira). Las masacres de los terroristas contra nuestras Fuerzas Militares y nuestra población civil nos resbalan. No pasan de un "Ay, Dios mio". Los muertos no nos duelen hasta cuando nos tocan directamente. Y este fenómeno lo vemos en las principales ciudades; Bogotá lleva la delantera. Nos volvimos una especie de mirones, de chismosos inútiles. Nuestro silencio por miedo, por apatía o por ignorancia nos hace cómplices de tantos asesinatos, secuestros, boleteos y demás porquerías que hacen las farc. Los terroristas lo saben; por eso siguen así, porque saben que el pueblo no reacciona.

Este 7 de agosto hay que salir. Si usted, es uno de los que han salido a más de una marcha convocada, siga saliendo. Si no ha salido a la primera marcha, ya es hora de que se pellizque. Su silencio le ha dado alas a estos sinvergüenzas (Santos y farc). Lo que está en juego no es su vida (al fin y al cabo ya hemos vivido todos un buen trecho); lo que está en juego es la vida de hijos y nietos; de generaciones que esperan que les entreguemos algo bueno a ellos. 

Yo no estoy hablando por hablar. Los venezolanos vieron todo ésto que nos está pasando y no reaccionaron. Pensaban en sus reinas, en su petróleo; nunca vieron en Chavez una amenaza hasta cuando era tarde. Nosotros estamos igual; No reaccionamos. Pensamos solo en fútbol y ciclismo y no vemos en Santos la amenaza tan grande que es.

Santos no es víctima; Santos no es enemigo de las farc. Santos es cómplice.

Este 7 de agosto, salga a marchar... CONTRA LA COMPLICIDAD.
¡No me crean tan aguacate!