miércoles, 15 de abril de 2015

¡Son asesinos!

"A menudo,  el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd".
Alphonse de Lamartine


Después de un mes y ocho días de dejar de escribir el blog; me siento una vez más a expresar lo que muchas veces y muchos colombianos hemos venido protestando. Otra masacre de los asesinos de las farc. Los delincuentes de las farc asesinaron  a once militares y dejaron mas de una veintena de heridos en Cauca.

Hoy no me voy a extender en la culpabilidad y complicidad del presidente Juan Manuel Santos en esta horrenda masacre. El presidente está cargando sobre sus espaldas centenares de policías y militares asesinados. Debería, solo por ese hecho, tener más órdenes  de captura que las de sus camaradas, timochenko, catatumbo, etc.  Los militares que mueren asesinados cobardemente por los guerrilleros (ellos solo atacan así, a traición, con cobardía) pasarán para este gobierno como una cifra más.

Tampoco vale la pena extenderse en el amangualamiento de políticos y medios de comunicación que tratarán de justificar estas muertes como semillas de paz. ¡Babosos! Las clasifican así porque los muertos no son hijos suyos.

Este crimen me duele como me han dolido muchos más que han ocurrido antes. Y se que la gran mayoría de los colombianos quedamos destrozados con la noticia... 

¿Y...?

 ¿De qué sirve que nos duela? En menos de una semana estaremos olvidando todo.


Ya no hay que buscar Generales troperos. NO EXISTEN. Se aculillaron o se dejaron llenar de la mermelada del diabólico Santos. Hace dos días salió a los medios, el General Lasprilla justificando los ataque de la guerrilla, porque no habían sido emboscadas, habían sido enfrentamientos de guerra. Solo le faltó decir que los pobres bellacos atacaron en defensa propia. Tenemos que buscar, Capitanes, Sargentos, Tenientes... de aquellos que están en la selva, en la manigua, dirigiendo a sus soldados y alentándolos para que no desfallezcan. De aquellos que se sienten manoseados por este gobierno; traicionados por sus generales pero que aún así ponen el pecho y se convierten en carne de cañón. Esos capitanes, sargentos y tenientes que se arrastran en medio de la noche con temor pero con gallardía; ellos son los verdaderos líderes miitares. Necesitamos dos o tres de ellos que se organicen y tumben este gobierno que es tan asesino como aquellos delincuentes que aprietan los gatillos y lanzan las bombas.

No había vuelto a escribir. Quisieron callarme. Pero acá estoy. Mi silencio no sirve de nada. El silencio de los colombianos de bien no sirve de nada. Quizás esta columna tampoco sirva de nada. Somos tan acomodados y tan poco solidarios que la desobediencia civil no haría nada contra este gobierno. Pero sin embargo, hay que protestar; no podemos seguir callados con este absurdo silencio. ¿Qué pasaría si el que llega en una bolsa negra no es un soldado sino un familiar nuestro? Los soldados  y policías no son desechables. No puede ser que sigamos con esta apatía. Con éste "no me importa" que nos encallece el alma. Detrás de cada soldado o policía asesinado hay toda una familia que lo llora y que queda destrozada.

Santos se salió con la suya. Firmará la absurda paz. La  oportunidad de que demostrara que tenía pantalones; que no recibía órdenes de Cuba o que no hace parte del engranaje de la guerrilla... la oportunidad era ésta. La mesa de Cuba debió levantarse hoy. La respuesta a la barbarie asesina no debió ser reactivar los bombardeos a la guerrilla. La respuesta debió ser acabar el diálogo y darle plomo a todos estos desgraciados.

La guerrilla celebra en las selvas con timochenko, en Cuba con marquez, catatumbo, granda y demás, y en la Casa de Nariño con el presidente.

Los colombianos de bien... seguiremos escandalizados, aterrados e inoficiosamente lloraremos a nuestros héroes muertos. La estantería de Santos y su paz seguida por enmermelados y por idiotas útiles está funcionando muy bien. Hasta la marcha del 09 de abril les fue bien (¿Cómo no les iba a ir bien si todos los empleados del distrito y muchos militares tenían orden de marchar). Ese despliegue de banderas y de consignas por a paz y la libertad deslumbraron a tantos estúpidos que siguen creyendo que la paz está a la vuelta de la esquina.

Cuando timochenko esté de alcalde de Bogotá, petro en la Presidencia y todos los demás delincuentes liderando el país, nos preguntaremos: ¿en qué momento se montaron en el poder estos asesinos? Lloraremos tan tardíamente como hoy llora Venezuela. Cuando hace quince años llegaba Chavez, pocos vieron lo que pasaba, pocos protestaron y hoy la herencia maldita que viven los venezolanos es una herencia de corrupción y muerte. Eso nos pasará. 

Santos, siga contando los muertos, van a haber muchos, antes de que le den su premio nobel de paz. Santos, siga contando los muertos, siga dándose golpes de pecho y en twiter repudiando los hechos de la guerrilla. Los idiotas útiles que tiene lo seguirán. Y los guerrilleros asesinos se lo seguirán agradeciendo. En cada ataúd de los once héroes asesinado (como dice la frase que inicia el artículo de hoy) usted, señor presidente, está enterrando una familia entera. Usted será recordado como el presidente genocida en cuyo gobierno deambuló rampante la corrupción, la mentira, la desidia y el abandono. Usted será recordado como el presidente que hizo pacto con los asesinos y que en vez de corregir su error, se hizo uno de ellos.

¡Ah malaya! un golpe militar que acabara con este gobierno... ¡No me crean tan aguacate!