viernes, 17 de abril de 2015

ENCAUZAR LA RABIA

"Recuerden que a lo largo de la historia, siempre ha habido tiranos y asesinos, y por un tiempo, han parecido invencibles. Pero siempre han terminado cayendo. Siempre.
Mahatma Ghandi.

El presidente Santos salió ayer por todos los medios como el mejor de los fariseos. Pareciera que estuviéramos todavía en Semana Santa. Santos, con un discurso veintejuliero sale a reclamarle a las farc, la cobarde masacre hecha en Buenos Aires, Cauca. El presidente que sigue insistiendo en su paz, que no es la paz de nadie más sino la de él, invita a encauzar la ira, dice que sintió mucha rabia; pero que la rabia no lo puede dominar; y que por esa razón, esta masacre de los asesinos de las farc debe ser una "razón más" para pensar en la paz.

Tratando de contextualizar este artículo conversaba con mi gran amiga Helena de Troya sobre el asunto. Aquí ya no hay que hablar, de oposición, mucho menos de enemigos de la paz ó de posicionarnos como Centro Democrático o como Uribistas. Acá, hay que hablar del sentido sublime de la Patria. Y entonces, vienen a la memoria, las imágenes de nuestros próceres y patriotas; si actualizáramos la historia... Hoy no se hablaría de Bolivar, Nariño, Santander, Camilo Torres, La Pola, etc... Hoy tendríamos que hablar de los patriotas: Sargento Segundo, Benavidez y los soldados, Paez, Turriago, Guevara, Prado, Puentes, Laguilabo, Blanco Laguna, Cotazo y Blanco Diaz. Solo por nombrar los últimos diez héroes asesinados por las farc.

El crimen cobarde de las farc generó repudio en casi todas las esferas del país. Digo casi todas, porque salieron personajillos justificando el ataque. No me consta directamente (porque por salud mental no lo oigo) pero Arizmendi en Caracol dijo que el ataque era una cuestión "normal" en un proceso por el cual se está pasando. Palabras de Ivan Cepeda y de Claudia López que no repudian el acto: hacen que su título de senadores del estado asquee tanto como su presencia. Y ahora sí Caracol y RCN salieron desplegando la noticia solo en un afán amarillista de conseguir rating. 

Centenares de colombianos de a pie, se hicieron presentes en las diferentes brigadas para depositar una flor o una vela y decirle a los soldados que no están solos. Ese respaldo de los colombianos NO ES PARA LOS GENERALES que beben whisky en la Casa de Nariño mientras reciben su dosis de mermelada y que traicionan y olvidan su compromiso más sagrado: sus soldados. A ellos, a los soldados, policías y oficiales de las fuerzas que están peleando en el monte; a ellos fue que se les dedicó este homenaje. A ellos, son a quienes el pueblo les grita que no están solos.

Desentona totalmente ver al presidente y a su ministro de defensa encabezar el cortejo funebre de uno de éstos héroes.  Oportunistas miserables que valiéndose de los medios de comunicación comprados quieren aparecer como seres a quienes la muerte de sus soldados les duele. Sale el presidente a decir que es una infamia, y su muñeco de ventrilocuo (mindefensa),  a decir que es una canallada; la aseveración que dice que a los soldados los dejaron solos; que nunca llegó el apoyo aéreo. Yo pregunto: ¿Cuál infamia? ¿Cuál canallada? ¡NUNCA llegaron!. Los dejaron solos. NO HUBO RESPALDO AÉREO. Justifiquenlo como se les de la gana... lo cierto es que no los respaldaron.

Sale el desgraciado de pablo catatumbo a decir que la culpa de este ataque es del Gobierno y que si no se hace el cese bilateral del fuego, habrán casos peores. Y eso al presidente y al ministro de defensa; no les parece ni infamia ni canallada. El presidente es un viejo sinvergüenza; lo catalogó así la viuda del Sargento Benavidez.


No solamente es sinvergüenza. Es descarado. Es cómplice. Es culpable del asesinato de cientos de policías y militares durante sus dos gobiernos. Tan culpable como Lasprilla, como Rodríguez, generales que traicionaron a sus hombres.

Hay que encauzar la rabia. En eso si tiene razón, el presidente. Necesitamos que esta rabia y este dolor que sentimos millones de colombianos no se disipe; no se evapore; necesitamos decirle a nuestros soldados que no vamos a dejarlos solos contra estos criminales. Así nuestra voz sea un murmullo. Hay que pronunciarse. Hay que decirle a Santos y a sus secuaces de las farc que su paz no nos interesa. Hay que perder el miedo y la apatía.

El presidente se fue a congreso en Cartagena mientras que el Senador Álvaro Uribe Vélez canceló un viaje a Brasil para acompañar a una de las familias de los soldados asesinados en el sepelio de este muchacho. 

Uribe en sepelio de soldado. (miren aquí el link)

Otra vez se confirma el amor de Uribe por su patria, por sus soldados y otra vez se confirma el amor de Santos por su ego. Por eso es que la gente quiere que vuelva Uribe.  A Uribe le dolían sus soldados. Multitud de visitas de él, cuando era presidente, se convirtieron en motivación para ellos. Santos, el único soldado que le duele es el remedo de lancero que es su hijo.

Santos, al igual que Chavez, Maduro, Correa, los Castro, Hitler, Hussein, Gadaffi será un tirano, un asesino más que parece invencible; pero como dijo Ghandi, terminará cayendo.

Ojalá esta vez le hagamos caso al presidente y ENCAUZEMOS NUESTRA RABIA; ojalá la encauzemos y no nos dejemos seguir manoseando de Santos y los camaradas de las farc... ¡No me crean tan aguacate!