martes, 21 de octubre de 2014

Cañazo

"Todos ven lo que aparentas; pocos ven lo que eres."
Nicolas Maquiavelo


Los que conocen algo del juego del póker. Reconocen lo que significa el título que le dí hoy a este artículo. Para los que no lo conocen, permítanme hacerles una referencia. Un cañazo lo usa el jugador de póker cuando las cartas que tiene  en su mano son muy malas. No hay opción de ganar. Entonces, con actitud desafiante y marrullera y sin mostrar a sus contrincantes ningún gesto que lo pueda delatar, empieza a apostar duro, con seguridad, haciendo que sus rivales se intimiden y se vayan retirando. Son mas las veces en que su "cañazo" no funciona que las veces que si. Pero es una estrategia muy común en el juego. Y les hablo de póker; porque el protagonista de esta columna de hoy es El jugador de póker.  Ese fue el nombre de la columna que escribí, el pasado 26 de Marzo de 2014, refiriéndome al presidente Santos y su acción tramposa y marrullera que hacía como un experto jugador, para que en ese entonces ganara la presidencia. (el link, les dará la oportunidad de volverla a leer). Y así fue. Ese artículo lo terminé diciendo: "No me crean tan aguacate, el jugador de póker me tiene asustado y muy asustado." Y el jugador de póker ganó las elecciones confirmando los temores que yo tenía en ese entonces.


Las marullas de Santos vienen desde que fue ministro de defensa durante la presidencia del Dr. Álvaro Uribe Vélez. Lo que sucede es que en ese entonces nosotros le comíamos cuento, pero ahora son muchos los colombianos que ya no tragan entero; aunque en contraparte existen muchos otros que a cambio de favores y beneficios respaldan a Santos con vehemencia y convicción. La convicción que da recibir los beneficios de la mermelada.

Santos es un zorro. El zorro tiene la fama de tener estrategias tan ocultas y efectivas que le permiten aturdir y confundir a su presa para luego atraparla. Y eso hace el presidente, aturde y confunde para conseguir adeptos. Santos es un camaleón. Se transforma con una facilidad que muy pocos tienen. Del ministro estrella durante la presidencia de Uribe y candidato a su primer ciclo presidencial mostró que asumía y que portaba la bandera de la seguridad democrática. Nueve millones de colombianos nos comimos el cuento enterito, y votamos por el. No pasó el primer año de su presidencia y el camaleón mostró otra faceta; se volvió mejor amigo de aquellos enemigos de Colombia (chavez, correa, las farc)... y ya sabemos todo lo que hizo en sus primeros cuatro años.
Finalizando su primer ciclo presidencial, el camaleón vuelve a transformarse y bajo la consigna y bandera de la paz, agrede ruinmente la mano que le dio de comer, como buen cuervo atacó a los ojos de aquél que lo crío y empezó a argumentar su campaña reeleccionista en atacar las políticas guerreristas de Uribe, olvidando que el había sido parte de ese gobierno. El camaleón actuó y se hizo ver como una pobre e indefensa ovejita y a Uribe y a Oscar Iván Zuluaga como los enemigos de la paz. Como aquellos que destruirían el país. Y esta vez los nueve millones de ilusos que cayeron la primera vez, no cayeron en su juego... pero la mermelada repartida en medios de comunicación , en casas gratis, tejas, tamales etc... surtió  efecto y con la complicidad de una registraduria amañada y tramposa volvió a ganar.

Cuando asegura su presidencia, en este segundo mandato, al igual que en el primero, no pasan mas de dos meses y vuelve a transformarse el camaleón, se vuelve desafiante ante el país, los medios y la comunidad nacional e internacional y ante las quejas por el viaje de timochenko a Cuba sale a decir que el autorizo ese viaje no una sino dos veces.

Y ahora, aprovechando la manguala que tiene con RCN se vuelve a transformar el camaleón y muestra un espíritu sumiso y amistoso invitando al Dr. Uribe a que lo visite en Palacio y limen asperezas para trabajar por la paz de Colombia. Ahí está el cañazo. Ahí está la trampa. Santos sabe que los puntos de vista que el tiene distan mucho de los del Presidente Uribe; y no hablo solo del asunto de la paz. Santos sabe que Uribe no irá al Palacio. Y entonces la imagen de él será mostrada por los medios enmermelados como la de aquel patriota que baja la cabeza, se olvida de su condición de presidente y se "humilla" ante un senador de la república para brindarse por la paz de Colombia. Esa imagen que el logrará con la ayuda de los medios contrastará con la del Dr. Uribe a quien juzgarán de orgulloso, resentido, enemigo de la paz, y otra serie de epítetos que buscarán derrumbar su imagen.

Pero como dije al principio... muchos cañazos no salen como espera el jugador. Esta estrategia de Santos es desesperada. El se ha dado cuenta que su popularidad se ha ido al piso. Que muchos prefieren la guerra de Uribe (donde se podía transitar en paz por las carreteras de Colombia) a la paz de Santos (donde los atentados y la presencia de la guerrilla es violenta y decidida en todo el territorio nacional). Santos hace este anuncio para que la opinión pública se centre en esperar la respuesta de Uribe y pase desapercibida su acción de enviar otros tres jefes guerrilleros a La Habana. Otra vez, cuando nuestras fuerzas militares y policiales están actuando se les ordena desde la Casa de Nariño suspender cualquier actividad para que salgan los pícaros. Ya hay un montón de los cabecillas mamando ron en Cuba y burlándose de la ley y la justicia colombiana.

Cada día son menos los que le comen el cañazo al camaleón de Santos. Cada vez más los colombianos de todas partes del país le siguen haciendo llegar al Senador Expresidente Uribe mucha información porque ven en él, la esperanza y el anhelo de encontrar alguien que no nos vaya a dejar ser pisoteados por el presidente y su alianza castrochavista asesina, comunista y peligrosa.

Creer que el Presidente Uribe le va a seguir el juego a Santos y va a ir al Palacio es una idea muy disparatada. Tenemos que perseverar y continuar... callarnos y esperar a ver que pasa ... esa actitud hace parte del cañazo presidencial.

Una última cosa. A Petro se le está saliendo Bogotá de las manos. Para que nos fijemos como es que los guerrilleros manejan las cosas.

Hay que seguir hablando...quedarnos callados no es una opción. Algo tendrá que suceder.

¡No me crean tan aguacate!