jueves, 13 de marzo de 2014

NO HAY QUE DERROTAR A SANTOS

Los colombianos nos estamos enfrentando a un monstruo mucho más grande del que logramos imaginar. Las elecciones legislativas del pasado Domingo (ya viéndolas sin apasionamientos, ya bajada la espuma) nos mostró la fuerza y manipulación que tiene el gobierno actual.

Cual bestia del Apocalipsis, el monstruo de las siete cabezas ha resucitado. El comunismo que vivió rampante en Europa durante el siglo XX; se implanta en el siglo XXI en América Latina y busca su mejor presa; Colombia. La influencia de los hermanos Castro sedujo a Hugo Chavez, quien convirtió al paraíso de lo que era Venezuela en el acabose que viven hoy. El poder del petróleo más la mente desquiciada de este sujeto hizo que fácilmente sedujera a presidentes débiles de carácter, con escaso amor a su patria y con ansias de poder y de dinero... fue así como el plan de Castro en manos de Chavez extendió su veneno a países como Ecuador, Bolivia, Argentina, Brasil y Nicaragua. Todos sus presidentes de ese entonces (Correa, Evo, Kirchner, Lulla y Ortega) todos, mentes débiles y ambiciosas que se dejaron obnubilar y manejar según los caprichos maquiavélicos de Castro y Chavez. En ese entonces Colombia era un hueso duro de roer porque al frente estaba el Presidente Álvaro Uribe Vélez quien no permitió la intromisión de Chavez hasta el punto de casi crearse un conflicto binacional, ruptura de relaciones, y tensiones entre ambos países. El premio gordo para Cuba que era Colombia, por su estratégica situación continental, era inalcanzable.

Pero hubo cambio de gobierno. Y pasamos del férreo Uribe al blandengue y fácilmente influenciable Juan Manuel Santos. Y ahí empezó el principio de esta infamia. Colombia se volvió fácilmente accesible al voraz apetito de Castro y de Chavez (ya este último consolidado como el líder de la revolución bolivariana). Chavez se convirtió en el “nuevo mejor amigo de Colombia” y se le dio la bienvenida al comunismo en Colombia. Bienvenida que está cimentada en una mesa de “diálogo” en La Habana desde donde se está manejando ahora el país.

El monstruo del que hablaba al principio, esta desangrando a Venezuela (ya sin Chavez, Maduro es una simple ficha que en cualquier  momento eliminará Castro, cuando deje de serle ese siervo útil) y con la permisividad de Santos desde la mesa de dialogo se tomará a Colombia.

Seguramente Santos será traicionado por las farc y por Cuba más adelante; pero mientras tanto, tiene la maquinaria política bien estructurada; y esa maquinaria le asegura su reelección.

Si queremos que esto no suceda; no podemos llegar a elecciones presidenciales atomizados como estamos. La única forma en que Venezuela sacudió al chavismo fue cuando la oposición se unió en un solo candidato. Acá tendremos que hacer igual. Enfrentar a Santos con un solo candidato que aglutine las fuerzas del Partido Conservador y del Centro Democrático en una sola persona: y para mi esa persona debe ser Martha Lucía Ramírez.

Viendo la forma en que terminaron los escrutinios del Domingo pasado.  Santos no correrá el riesgo de irse a una segunda vuelta. Y tiene todos los medios para lograrlo. Por eso, a quién hay que vencer en las urnas y con mucha oración (válgame Dios que la necesitamos) es a alguien superior a Santos…


NO ME CREAN TAN AGUACATE….  No hay que derrotar a Santos.. A quien hay que derrotar es al Castrochavismo que tiene como ganas de quedarse. 

Dependemos del bravo pueblo venezolano, de sus jóvenes que lideran la causa, para que el comunismo se resquebraje. Dependemos también del pueblo colombiano para que abra los ojos y deje de pensar en el mundial de fútbol y Falcao y se de cuenta lo que se está tramando en La Habana. Y, principalmente dependemos de la inmensa Misericordia de Dios que es el Único que podrá salvarnos.