jueves, 25 de febrero de 2016

Quedarse callado, no sirvió.

"Quien vive temeroso; nunca será libre".
Horacio

El 15 de Septiembre de 2015 escribía una columna lacónica diciendo que "el aguacate ya no iba más".  Como pueden ver, he vuelto.

Volví porque quedarme callado de nada sirvió. Quizás mi protesta tampoco sirva mucho... tal vez si. Pero es que en estos 163 días de silencio han pasado cosas tan graves. Tan terriblemente graves, pero no tan graves como el silencio y la apatía de los colombianos de bien.

La famosa mesa de La Habana; la burla de la guerrilla de las farc a los colombianos se hizo eterna y plenipotenciaria. Vinieron, pasearon, rumbearon, asustaron a la población, dieron pre aviso de lo que va a suceder y aquí ni el gobierno, ni las fuerzas militares, y mucho menos el ciudadano común hizo algo. 

Mientras en Argentina se le acabó el festival a la Kirchner, en Bolivia, la gente se aburrió del payaso de Evo, Ecuador no aguanta más a Correa; Maduro trastabilla en Venezuela; aquí en Colombia, Santos sigue haciendo de las suyas... y le faltan tantas por hacer. Y lo peor...es que hay una gran posibilidad de que las pueda hacer. La garantía que tiene el presidente para alcanzar sus planes diabólicos se basa en dos factores importantes:
  • Sus fuerzas militares... y no me estoy refiriendo a las fuerzas militares de la nación. Las fuerzas militares de Santos son las guerrillas; (la que tiene "sentada" en Cuba y la que sigue dando plomo en todo el país). Tanto los delincuentes de las farc como del eln deambulan, asustan, amenazan y matan con la complicidad de la Casa de Nariño.
  • La ignorancia atrevida de los colombianos que preferimos pelear por una corona de Miss Universo o porqué el entrenador de turno no pone a James en el Real Madrid que a dolernos y preocuparnos por lo que este Gobierno está tejiendo para llevar al país y a todos los colombianos al ostracismo y a la oscuridad mafiosa del comunismo.
Santos, el tramposo jugador, ahora enloda a la policía, resquebraja la estructura del ejercito y las fuerzas militares dejando que salgan a la luz pública cuánto escándalo pueda para hacer ruborizar a esta sociedad de doble moral que pega el grito en el cielo por los escándalos sexuales y olvida los asesinatos de nuestros militares y policías.

Tanto bochinche con las denuncias que se hicieron contra el fiscal... Y, ¿qué pasó? Nada, el tipo sigue delinquiendo. Y es el fiscal.
El eln todas las semanas mata a uniformados (cuando digo eln, incluyo también a las farc) y no pasa nada. El gobierno quiere charlar con ellos. 
Se han ido importantes multinacionales del país, por miedo, porque no ven estabilidad para sus empresas y aquí el gobierno hablando de Reficar.
Viene una reforma tributaria (escondida, solapada) por decreto para que con nuestros impuestos les vayamos a pagar sueldo a la guerrilla.

Nos están distrayendo. Ningún medio de comunicación cuestiona al gobierno. Ninguno. Hacen de pronto una noticia que suene disonante pero ya no mas. No hay eco. Nadie protesta, todos comen callados.  Comen mermelada, y se les olvida que esa mermelada que les nutre y los engorda, está dejando sin país a sus hijos y nietos...  (Recuerdo que en alguna columna pasada preguntaba: ¿Será que no tienen hijos?). Parece ser que si los tienen pero importa más la mermelada que reciben que el país que a ellos les dejarán.

Las zonas de reserva campesina que adjudicará el gobierno a las farc según lo hablado en Cuba..ya están adjudicadas... muchos campesinos tuvieron que salir de sus tierras por la presencia armada de una guerrilla que anda a sus anchas por toda la nación porque las fuerzas militares no pueden hacer nada porque su comandante en jefe, Santos, los tiene confinados, enmermelados y amenazados.

¿Qué hacer?

Tres cosas:
  • No quedarse callado. Nuestro silencio es cómplice. Los venezolanos se quedaron callados cuando el loco asesino de Chavez empezó su tiranía y cuando empezaron a hablar ya era tarde. Venezuela recuperará su dignidad pero la cantidad de gente de bien, asesinada... ¿quién la devuelve?
  • Decir NO AL PLEBISCITO que busca que la sociedad civil le de aval a los tratados de La Habana. Esa negociación es una farsa. Tan inestable es (y lo conoce el gobierno) que el umbral de aprobación no será del 50% más uno, como debe ser todo plebiscito; sino de una cifra muy inferior y fácilmente de alterar y manejar.
  • Orar... debe ser la primera acción a tomar; no importa si usted es católico como yo, sea protestante, budista, musulmán, judío... no importa; oremos mucho porque los malos nos van ganando y solo Dios nos saca de este atolladero
Ya está bien de tanto silencio. Volví para quedarme; para publicar mi blog cada martes, para seguir dando lora en twitter y para tratar de ser esa piedra en el zapato, que nos haga reaccionar a unos e incomode a otros.

"Quedarse callado, no sirvió". ¡No me crean tan aguacate!