martes, 10 de mayo de 2016

¿Cuánto tienes? ¿Cuánto vales?

"Tenía la conciencia limpia, no la usaba nunca".
Stanislav Lec.

El título del artículo de hoy es tan certero y tan real como cuando Jorge Villamil se inspiró en componer el vals Oropel.

Los inagotables desaciertos que da la mermelada del presidente Juan Manuel Santos, son argumentos  no solo para escribir una columna semanal sino hasta para completar una enciclopedia diaria.

Empecé a votar desde los 18 años y he votado en todos los procesos electorales... Y, a excepción de las dos veces que voté por Alvaro Uribe, todas las veces he quedado con un sinsabor terrible. Miremos los alcaldes de Bogotá: empezando por Pastrana, Mockus, Peñalosa y la horrible vagabunderia de la izquierda que se petaqueó la ciudad; en ninguno de ellos ha habido el primer alcalde que saque una nota excelente. Los últimos tres comunistas se rajaron y los otros, si pasaron, pasaron con un tres raspado. 

En cuestiones de presidencia, la cosa es peor... Personajes funestos (la mayoría de ellos liberales, que mi padre desde el Cielo me perdone porque era liberal de raca mandaca) fueron una turba de dirigentes ladrones de cuello blanco... El rating lo encabeza Samper y su elefante del 8000, y lo siguen muy de cerca Turbay Ayala con su eterna paseadera y burocracia y la inocencia de un Belisario que se dejó pintar la cara por las farc; no podemos dejar de nombrar al chiripudo de Cesar Gaviria que llegó a la presidencia de carambola por el asesinato de Luis Carlos Galán. Pero el liberal que le quita el puesto a todos estos personajes es el fatídico actual inquilino del Palacio de Nariño; porque Juan Manuel Santos tiene sus orígenes en el Partido Liberal.

Lo que posiciona a este personaje en el primer lugar, ante sus predecesores, es una serie de acciones, actitudes y herramientas que lo hacen cada vez más maquiavélico, tirano y cuasi dictador. Hacer menciones de eso, sería repetir todo aquello que hemos denunciado y protestado en este blog en más de 140 columnas. 

Pero hablemos hoy del oropel presidencial; del ¿Cuánto tienes? ¿Cuánto vales? que ha usado Santos a diestra y siniestra.Los desatinados "si"  que dieron Clara López e Ingrid Betancourt en esta última semana; las hacen (a las dos) protagonistas de la canción de Villamil. 

Clara López, aquella joyita que hizo parte del gobierno más ladrón que ha tenido Bogotá (el de Samuel Moreno) y que terminó como alcaldesa encargada; esa misma que con vehemencia veinte juliera atacaba y se negaba a darle la mano al entonces candidato presidente; a ella el presidente terminó cantándole ¿Cuánto tienes? ¿cuánto vales?, y la propuesta presidencial debió ser tan enorme y tan tentadora que la nueva Mintrabajo borra el casete, (hasta borró twiters) y llenándose las manos de mermelada, traiciona los ideales comunistoides de su partido. Wilfrido Vargas diría " por la plata baila el mono".

Ingrid Betancourt, la "víctima", la que sufrió seis años en la selva; la que fue liberada por el ejercito en el gobierno de Uribe; la que salió a los medios diciendo que la Operación Jaque, fue una operación "perfecta"; ella es la que ante la propuesta presidencial: ¿Cuánto tienes? ¿cuánto vales? se olvida de su tranquila vida en Francia, se olvida de la demanda que le iba a poner al Estado por su secuestro; se olvida de todo para ser la invitada especial a este circo que vivimos y que se llama "proceso de paz"; y viene hablando de perdón y de sufrimiento; dice que sus captores la gran mayoría, han sido dados de baja pero que si estuvieran vivos, los abrazaría y los perdonaría. Ingrid, otra que se llena la panza, las manos y la conciencia con la mermelada presidencial. O una de las dos; o esta señora no sufrió los vejámenes que dice haber sufrido, o el cheque presidencial hizo que ella cambiase la prioridad de sus valores.

Pero también el ¿Cuánto tienes? ¿Cuánto vales? presidencial ha invadido espacios tan importantes como el Congreso y los medios de comunicación. ¿Cuántos cheques habrán circulado para personajes como Roy Barreras, Armando Bennedetti, Dario Arismendi, Vicky Dávila, Daniel Coronell y demás siniestros y oscuros personajes? Llegan directamente a la memoria, ese terrorífico gabinete ministerial donde Juan Fernando Cristo, la Copietas Gina Parody, asi como exministros Luis Garzon, Rafael Pardo y otros habrán recibido cheques con múltiples ceros. Sin contar lo que De La Calle y su comisión de paz le han arrancado  al fisco nacional con sus continuos e inútiles viajes a Cuba (¿Cuántos años en tamaña vagabundería?). Hasta el tropero general Mora se dejo untar de la tentadora mermelada, traicionando a la patria, a sus hombres y lo que es peor su propia dignidad militar. Mermelada que casi deja diabético al ex fiscal Montealegre y que seguramente seguirá empalagando a la ficha que quiera dejar el presidente como fiscal. Terna maldita y equivocada.

Hay un espacio donde la mermelada presidencial no podrá llegar: al pueblo. A usted y a mi. A todos aquellos que somos colombianos de a pie, a aquellos que nos toca almorzar el corrientazo, subir al transmilennio y estirar la quincena mes tras mes.

Para nosotros el ¿Cuánto tienes? ¿Cuánto vales? No es presidencial. Pero tiene mucha mas dignidad y valor. No es un cheque lleno de ceros. Se representa en lo que con trabajo diario se ha logrado tener como bienes que buscan mejorar una calidad de vida. Pero trasciende mucho más. El ¿Cuánto tienes? ¿Cuánto vales? alcanza su valor máximo en las generaciones que recibirán el país que cobarde e indiferentemente les estamos dejando. Al fin y al cabo; la gran mayoría de nosotros ya hemos recorrido un largo trayecto; pero aquellos que hasta ahora están arrancando recibirán, no una autopista sino una trocha llena de huecos y miseria. No  recibirán un país prospero y democrático sino una colcha de retazos dirigida por bandidos y ladrones amnistiados, perdonados y condecorados.


El presidente Uribe (que pena para los que se incomoden; pero para muchos el seguirá siendo nuestro Presidente) ha expresado que debemos prepararnos para la resistencia civil apenas se firme el tratado de paz con los terroristas de las farc. Y es que no tenemos otra opción. Los que siguen ilusos con este circo de la paz que miren que le pasó  a los ilusos de Venezuela que pensaron que con Chavez nunca perderían nada.

La frase de Stanislav Lec que cito en esta columna es la motivación para preguntar: ¿a conciencia cree usted, que su pasividad y su silencio le ayudarán al país?

Las farc amenazan que si hay otro guerrillero muerto se levantan de la mesa; mientras semana tras semana asesinan soldados; el eln dice que si ponen de condición cesar el secuestro, no dialogan. Los terroristas no quieren la paz, quieren el poder; el presidente no quiere la paz, quiere el nobel... Todos enmascarados y camuflados en un proceso histriónico e inútil. A mi, por lo menos, no me sirve quedarme callado. Resistencia civil,ya. 

¡No me crean tan aguacate!